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Biografía de Machera


Este artículo es un extracto del trabajo de Grado: Culto a Machera: Documental sobre los mitos y creencias de los venezolanos, cuyos autores son Lafee Hernández, Yaneliz y Miranda Canales, Ainara. Caracas, septiembre de 2013 (Todo el crédito para ellas)

Sobre Luis Enrique Cerrada Molina alias Machera, el santo malandro o Robin Hood” de Mérida, se conoce con seguridad la fecha y el lugar de su nacimiento. Su partida, la 1.003 (Registro de El Llano, Distrito Libertador), cuya copia puede encontrarse en la tesis De la psicopatía a la leyenda: un estudio criminológico y evaluación de la personalidad de Luis Enrique Cerrada Molina (Machera), de Chipia, W. (1999), establece que   Luis Enrique nac en el Instituto Maternidad de Mérida el sábado 28 de julio 1956. Sus padres, Luis Ramón Cerrada y Rosa María Molina, tenían 25 y 17 años respectivamente, en ese momento. Por la planilla de onomásticas personales (Chipia,  W.  1999)  se  sabe  también  que  fue  el  primogénito  de  seis  hermanos  y  las entrevistas anónimas realizadas por el mismo autor, mencionan que su padre era albañil y alcohólico, y su madre se dedicaba a los oficios del hogar. Ambos eran analfabetas, provenientes de familias humildes y vivían en el barrio Santa Anita, Municipio Arias del estado rida, donde Luis Enrique creció. Fue criado principalmente por su madre y su abuela. La madre todavía vive, en el mismo barrio de Santa Anita, pero no hay certeza del destino de su padre.

Con respecto a sus estudios, hay discrepancias, ya que el señor Eugenio Antonio Rodríguez (comunicaciones personales, Agosto 29, 2012) alias Patilla, cuenta que  los dos fueron los mejores amigos desde niños y estudiaron juntos hasta sexto grado en el  grupo Escolar Vicente Dávila, ubicado frente a la plaza de Milla. Luis Enrique no continuó los estudios y Patilla llegó hasta tercer año de bachillerato. Por otro lado,  su madre, la Sra. Rosa María Molina relata: Él no estudió mucho, no le gustaba estudiar. Estudió en la Reinoso Núñez, en Santa Ana y en la Milagrosa. (…) Pero a él le gustaba mucho que estudiaran y muchacho que no tenía lo ayudaba (Comunicaciones personales, Julio 31, 2013).

Sobre Luis Enrique Cerrada hay posiciones encontradas. Si para muchas personas, como para Patilla (2012) fue y se un santo que dedicó su vida a ayudar a los más necesitados robándoles a los ricos.  Para otros, como el señor Moreno, J. (comunicaciones personales, Marzo 28, 2013) fue simplemente un delincuente. Y fue con sus actividades delictivas que se destacó este mítico personaje. Según Patilla, Luis Enrique era el líder de la banda que tenían desde jóvenes, y se dedicaban a traficar marihuana y al robo de grandes almacenes. Según el primo de Machera, Alberto Molina, alias Gata Loca (comunicaciones personales, Julio 28, 2013) por otro lado, solo lo relativo a los robos es cierto, ya que él no recuerda que Machera,  ni la banda, a la que él también pertenecía, estuviese relacionada con el tráfico de marihuana. Pero como se podrá ver más adelante por lo expedientes policiales,  la razón  parece  estar del  lado del  Patilla.  Uno de los  primeros hurtos  que recuerda el señor Eugenio Antonio Rodguez (2012),   es el de un carro amplio” para poder   transportar   las   mercancías   robadas,   que   eran   destinadas,   como   se   señaanteriormente, a las personas de bajos recursos de su barrio.
Franco F. (2009) señala que cuando:

Machera () contaba con dieciocho o diecinueve, o tal vez más joven, viajó a Caracas, donde vivió por seis meses. Regre de nuevo a Mérida, a su barrio, y se hizo conocido entonces por sus andanzas criminales, convirtiéndose en el cabecilla de una banda. (p. 270)

Por datos recogidos por Chipia, W. (1999), se conoce que aparte de Machera y Patilla, la banda estaba conformada por William ‘el gato’, José Luis el cholo’, Gerardo el berrenchín’, Enrique el  cachifo, Eloy Paredes  conchitas’, Carlos el cojo’, Jorge el verraco, Nelson el cascaritas’ y su primo Hollin’. (…) Su hermano el cuca y José Antonio ´el muerto´.

Asimismo, por expedientes policíacos del trabajo de Chipia, W. se sabe que Luis Enrique portaba varias armas. De esto dan fe Patilla y el historiador de la plaza Bolívar de Mérida, el señor Gonzáles, J.G. (comunicaciones personales, Marzo 27, 2013). En palabras de Fernández, J. (1999, p. 50) era  un valiente y era muy diestro en el manejo de las armas de fuego. De hecho, su apodo proviene de esa valentía que lo caracterizaba: por ser considerado  entre  sus  amigos  como  atrevido,  valiente,  hombre  echao  pa´lante,  muy macho. Luis Enrique Cerrada Molina. Machera (s.f). [Página en línea]. Otro testimonio dado a Chipia, W. (1999)  afirma que: “No tenía miedo, no se dejaba de nadie.

Entre los mitos que hay sobre Machera, Franco, F. sugiere que:
Todas estas armas se transformarán en los relatos en un solo  y mágico revolver, el cual, según se afirma, tenía secreto, una manera de decir que estaba investido con poderes mágicos. Éste fue guardado como una reliquia, cuentan los relatos, por uno de los policías que lo atrapó. Está impregnado del poder de Machera y seguramente provee beneficios a su poseedor. (2009, p. 271)

Con respecto a los expedientes que existen sobre Luis Enrique Cerrada Molina, se encuentran: el 439: Delito, hurto, tenencia de estupefacientes y consumo de las mismas en horas de la noche”, (Ver Anexo 4), el 480202: Tfico de estupefacientes, y el 1214: Robo a una pareja ubicada en la plaza monumental. Violación”, entre otros (Chipia, W, 1999).

El historiador Gonzáles, J.G. (2013)  cuenta que conoc a Machera en el  puesto de comida cerca del barrio Santa Anita que tenían sus padre y donde iba siempre a desayunar. Mi mamá le tenía mucho miedo, lo veía a él y se iba porque él siempre llegaba, se quitaba el arma y decía denme comida. Para ella no es un santo, sino un malandro” Y según él, no era la única que le tenía miedo.
Pero a pesar de que Machera era un delincuente, son muchos, como Patilla, los que consideran  que era un ser humano sensible y caritativo. Esto lo afirma también Gonzáles. J. G. (2013), quien cuenta que aunque unos lo temían, otros lo quean mucho, por   lo sentimental,  generoso  y lo  buena  gente que era,  según  ellos.  Comentarios  como  éste, pueden  verse  también en las entrevistas de Chipia, W. (1999): Era cariñoso y caritativo con la gente de Santa Anita y  ayudaba a personas o familias, con medicinas, comida o dinero si era necesario y la gente lo dejaba enconcharse cuando lo buscaba la policía.”

Con respecto a su muerte, hay muchas historias, principalmente en relación a la cantidad de tiros que recibió Luis Enrique el día que lo mató la policía, el 1 de octubre de 1977 Franco, F. señala que:

La muerte de Machera, y sobre todo la forma en que murió, causaron gran revuelo en la ciudad. Su muerte fue rápidamente difundida por la radio (como hemos podido saber por algunos informantes) y la prensa lo reseñó con grandes titulares. (2009, p. 272)

De hecho, un periódico como El Nacional, entre otros, reseñó el acontecimiento en su  artículo Muertos un detective de la PTJ y un hampón en tiroteo en Mérida:

Luis   Enrique   Cerrada   Molina  (24),   merideño   mejor conocido   como ´mechera´ murió esta mañana en uno de los pasillos del barrio santa Anita, ubicado  en  la  parte  norte  de  la ciudad  en  duelo  a  tiros  con  la  policía. Presentó numerosas perforaciones en su cuerpo, pero antes logro herir, también a tiros, a cuatro funcionarios de la policía cnica judicial. (Octubre 2 1977, p. D-24)

Cabe indicar, que en el mencionado artículo confunde el apodo, ya que lo llaman“mechera en vez de  Machera, y la edad pues al momento de morir tenía 21 años.

Patilla  (2012)  recor con  nostalgia  como  él  y  Machera,  junto  a  sus  mujeres, pasaron un tiempo escondidos en la montaña, pues la policía los buscaba por los delitos que habían cometido. En algunos momentos sus evocaciones son un poco vagas, pero sí tiene claro que las mujeres regresaron a las casas, y ellos dos siguieron solos en las montañas, hasta que un día la policía lo detuvo a él por posesión de marihuana y le pidió a Machera que no regresara al barrio, pero éste no le hizo caso y fue a Santa Anita a ver a Mireya, quién estaba embarazada de Luis Enrique,  y a fue como alguien aler a la policía sobre el regreso del delincuente al barrio.

Gracias  al  reportaje  Fuera  de  peligro  los  PTJ  heridos  por  delincuentes,  del periodista Dugarte, R. del diario El Vigilante (Octubre 6 1977, citado en Bellorin, C. 2001), se tiene una descripción bastante detallada de lo que ocurr ese día. Como parte de la Operación Navidad, funcionarios de la entonces Policía Técnica Judicial de rida (PTJ), hoy en  día  Cuerpo  de  Investigaciones  Científicas,  Penales  y Criminalísticas  (CICPC), fueron  al barrio Santa Anita buscando a Luis Enrique. Lo encontraron, le dieron voz de arresto, pero él logro esconderse en un rancho desde donde disparó al agente Omar Herrera, a quien   hirió   gravemente,   y a otros   tres funcionarios más. La PTJ solicitó refuerzos, lanzaron bombas lacrimógenas dentro del lugar donde se encontraba Machera, para forzarlo a salir, y cuando lo hizo  fue acribillado por balas de distintas armas, recibiendo más de treinta perforaciones en su cuerpo.

Según el acta de Acta de inspección ocular número 696, (Chipia, W.)  al momento de revisar sus pertenencias,  llevaba consigo:

Una dula de identidad con nombre de Mireya Josefina Contreras, una novena de Jacinto plaza; la oración de san Cipriano; partida de nacimiento; una estampita del doctor José Gregorio Hernández Cisneros con oración a su reverso, una imagen de San Marcos de León, una imagen de la Santísima Trinidad, una oración escrita en hojas de rayas y con lápiz de grafito a Nuestra Señora del Carmen, un peine color negro, un portamonedas de cuero color marrón vacío, una medalla de la Virgen del Carmen, seis balas para revolver calibre 38.l (1999)

Esta proliferación de  imágenes y oraciones, denotan que no solo era calico, sino muy devoto. En la actualidad, aunque muchos de los que creen en él   pertenecen a la religión calica, el culto a Machera se ha integrado a distintas tendencias religiosas, como la santería o el culto a María Lionza.
Machera como mito: origen y evolucn de su culto

Luis Enrique Cerrada Molina, alias Machera, se ha convertido en un mito, en una leyenda,  como lo explica Bellorin, C. (2001): Machera pa a ser leyenda y en torno a su figura se tejieron mil y una anécdotas (p. 75). El escritor venezolano comenta algo que ya se  seña con  anterioridad,  que  a  pesar  de  que  era  un  delincuente  buscado  por  los organismos de seguridad, para la gente del barrio Santa Anita era como ‘Robin Hood, que les quitaba a los que más poseían, para repartirlo entre los que más necesidades tenían. Acota en este sentido: Se cuenta que a más de una persona ayudó sin ningún interés y que en  una oportunidad  repartió  en  todo  el  barrio  un  camión  repleto  de pollos  que había robado” (p.74).

Por su parte Chipia, W. (1999), ya en el título de sus tesis explicitaba esa característica de leyenda que acompaña hoy en día A Machera: De la psicopatía a la leyenda:  un  estudio  criminológico  y  evaluación  de  la  personalidad  de  Luis  Enrique Cerrada Molina (Machera), trabajo en   el que cuando   analiza lo que planteó en 1992 Clarac, J.,  encuentra que:

Existe una oposición entre la vida y la muerte del sujeto: por un lado, son mensajeros de la violencia: la violencia de la vida que lo lleva a la muerte. Por otro lado, las cualidades mayores que se puedan tener -razones de culto-: humanitarismo y milagrosidad. 2. Hay un mensaje oculto en esta oposición. La vida y la muerte que se integran en la personalidad del sujeto: a pesar de haber sido de extracción social marginal-delincuente (…) se les reconoce a todos una  bondad poco  común  y un cacter humanitario.

Con respecto a la doble concepción que existe sobre Machera (bondadoso y delincuente), Franco, F. (2009) amplia que:

La figura heroica de Machera, es decir, los rasgos contradictorios que lo componen,  malandro-elemento  social negativo/generoso-elemento  social positivo, y la ampliación del culto a distintos grupos sociales, más allá de su comunidad ha operado en el mito para que éste se transfigure (p. 271).

Queda claro con estos autores, que para considerar Santo a un delincuente, a un malandro, debe existir una dualidad, una ambivalencia, bueno-malo, superior-inferior, bondadoso-delincuente, en el personaje al que se le rinde culto. Bajo esta óptica, todos sus actos delictivos estaban  justificados, dado que perseguían un bien superior, ayudar por encima de todo, a aquellos que lo necesitaban. Este era el caso, sin duda alguna de Machera, como señalan Bellorín, C. (2001),  Chipia, W., (1999)  y el sinfín de anécdotas que se han tejido en torno a él, y que lo han convertido en un mito.

Pero para ser Santo es necesario también, como afirma Bellorin, C. (2001),  que la persona luego de su muerte conceda los favores solicitados y sobre todo,  realice milagros. A Machera le atribuyen numerosos milagros, pero hay uno, el que   para muchos fue el primero,      sobre   el   que   no   parece   haber   dudas,   como   el   profesor   Carrillo,   J. (comunicaciones telenica, Julio 20, 2012) y Fernández, J. (1999) señalan, y   que fue permitir el encuentro pacífico, el día de su entierro,  entre policías y malandros.

Bellorín, C. esclarece una pregunta que tal vez muchos tengan en mente: ¿mo Machera hace milagros con su prontuario delictivo?, el autor responde:

Porque es allí precisamente donde radica el intes que su figura sigue despertando y desentrañar esa cadena de misterios es muy difícil, solo el intento de buscar alguna respuesta a las interminables preguntas que nos asaltan a medida que vamos a adentrándonos en el mundo de Machera, nos produce desasosiego que emociona e incita a seguir adelante, a pesar de todo (2001, p. 75)

Para estos autores posiblemente un elemento fundamental en el culto de Machera, son esas incógnitas que existen sobre él y sobre su dualidad (bondad-delincuencia) lo que lo convierte en un personaje enigmático y hace que sus fieles vayan aumentando con el pasar de los años, y que su culto vaya extendiéndose fuera de la región andina.
Dos aspectos importantes a destacar, como señala Franco, F. (comunicaciones personales, Marzo 26, 2013): el primero, que Machera es venerado en distintas creencias porque el culto a los muertos milagrosos es un sistema aparte, la gente puede ser calica, espiritista o de otro grupo y creer en ellos. El segundo,  lo relativo a la diversidad de las clases sociales que abarca:
Los devotos no sólo son numerosos, pertenecen a distintas clases y grupos sociales: malandros, policías, estudiantes de todos los niveles, amas de casas, profesionales, viejitas, señores y uno que otro profesor de la Universidad. Esta multiplicidad social  de devotos  pareciera  que tiene que ver  con  la posibilidad de identificación con el muerto milagroso. (Franco, F, 2009, p. 268-269)
En relación a esto, Ascensio, M. (2012) expone que   no solo las clases menos favorecidas son las que acuden a los santos, deidades o espíritus para que les  solucionen problemas de distinta índole, sino que también las clases pudientes les piden para que no les quiten lo que tienen. Doy para que me des, la rmula que regula los intercambios entre los mortales y las divinidades (…) pero también podría ser Doy para que no me quites´” (p.
31). Es decir, según la autora La historia nos ilustra sobre la necesidad de estas clases favorecidas de acudir a la religión para legitimar su condición social: los privilegiados también rezan para que les siga yendo bien” (p. 34).
Aunque la diversidad de fieles en el culto a Machera,   hace pensar en una multiplicidad de peticiones solicitadas, es en relación a la solución de  problemas de índole estudiantil y de parejas, en la que se le atribuyen mayor número de milagros. Los que lo invocan (estudiantes con problemas en los exámenes, novios con dificultades propias de una pareja… sobre todo) aseguran que Machera los ha oído” (Fernández, J. 1999, p. 51). Esto resulta un tanto contradictorio, pues no terminó sus estudios y tuvo muchas mujeres según varios testimonios, aunque Patilla afirma que Mireya fue la única reconocida, quien además, le dio un hijo que Luis Enrique nunca conoc ya que murió mientras ella estaba embarazada. Además, por entrevistas anónimas se pudo conocer que hoy en a, el hijo de Machera se encuentra preso por problemas de delincuencia.
En este sentido, Matos, J. A. (2019) señala:
La antropóloga Jacqueline Clarac de Briceño afirma que en el culto urbano a los muertos se produce una ‘inversión de valores por inversión de símbolos’. Esto ocurre cuando el personaje muerto violentamente se transforma en protector contra la muerte, el malandro matado a tiros protege a los otros hombres contra la policía y contra la muerte a tiros (…) el drogadicto muerto que nunca ha podido estudiar ayuda a los estudiantes universitarios a pasar sus exámenes… (1995: 469). [Página en línea]
Uno de los testimonios recogidos que atestigua que Machera otorga las peticiones solicitadas o cumple milagros, es el de Alarcón, L. quien   asegura que siempre la ha ayudado en sus estudios, tanto de pregrado como de  posgrado. Ella y su madre tienen su foto en la alacena y siempre le piden para que las proteja. (Comunicaciones personales, Agosto 29, 2012). Asimismo,  una señora que no quiso ser identificada, al entrar a la capilla de Machera comentó: “Venir aquí me hace sentir mucha paz, por mi pasaría el día entero en este lugar” (Comunicaciones personales, Agosto 28, 2012).
Para quienes lo consideran un santo, Machera los sigue auxiliando a pesar de estar muerto, les cumple milagros, los protege y les soluciona sus problemas.  Y como evidencia de esta fe en él, basta acercarse a su tumba en el cementerio de El Espejo, ciudad de Mérida.   Tantos son los creyentes,   que su capilla está llena de placas, carritos, casitas, cuadernos, tesis, franelas de bachillerato, etc., en muestra de agradecimiento por los favores recibidos. Como cuenta su mamá, la señora Rosa María Molina, tantos son los objetos que llevan los creyentes, que ella y los cuidadores de su tumba, el señor Gustavo (s/a) y el señor Juan Bautista Cerpa han tenido que colocarlos por fuera de la capilla, y ya no tienen más espacio. Muchas de las placas y cuadernos las guardan apiladas en una esquina debido a que las cosas de los creyentes no pueden botarse. (Comunicaciones personales, Julio 31,2013)
Además, uno de los creyentes, Henri (comunicaciones personales, Octubre 1, 2012), (quien no quiso dar su apellido) relata que la capilla fue remodelada, luego de que se quemara ya que las velas permanecen encendidas toda el día.
Otro dato significativo, que relata la mamá (2013) es el mantenimiento de la capilla. Sus dos cuidadores, Gustavo (s/a) y Juan Cerpa la limpian los martes y los viernes religiosamente. Para poder realizar la tarea deben sacar todas las placas, velas y demás ofrendas,  limpiar  y luego  volver a  colocarlas.  Asimismo,  como  el  humo  de las  velas encendido día y noche deteriora mucho la capilla, deben pintarla cada 6 meses aproximadamente. En los cuatro viajes realizados a rida por el proyecto, la capilla estuvo pintada de 3 colores distintos: Agosto/Septiembre Octubre 2012 de color azul claro, Marzo-Abril 2013 de color amarillo crema, y entre Julio Agosto 2013 de color azul oscuro.

Hoy en día su altar es cada vez más grande, con numerosas igenes y figuras de distintos tamaños, entre las que se observan, entre otros: tres replicas grandes de Machera, de José Gregorio Hernández, las tres potencias, La Virgen del Valle, el divino niño, Elegua, la Virgen María, Cristo crucificado, Juan Pablo II y un cuadro de todos los miembros de la Corte Malandra.

Los fieles, como menciona Franco, F. (2009, p. 268),  visitan a Luis Enrique con frecuencia, pero sobre todo en fechas importantes, como el día de su nacimiento, el 28 de julio; el de su muerte, el 1 de octubre;  o el Día los Fieles Difuntos y todos los Santos, 2 de noviembre. En palabras de Henri (s/a) y Patilla (2012) el día que más gente va es el día de su cumpleaños. Ese es un día festivo, le llevan mariachis y torta, y todos los asistentes celebran. En cambio, el día de su muerte, la ceremonia es más pequeña, puede haber música, pero todo es más calmado,  porque se recuerda ese triste acontecimiento en el que murió  Luis Enrique. En sus visitas, los creyentes le llevan flores, velas, le encienden cigarros o tabacos, y también le colocan en la capilla botellas de brandy, que según Patilla era una de sus bebidas preferidas.   Carillo, J. (comunicación personal, Marzo 26, 2013) comenta que cada persona tiene su ritual y sus ofrendas a Machera, algunos por ejemplo,  le escriben en una carta lo que le van a pedir y luego la carta la doblan y la colocan en una de las figuras grandes de Machera; otros, generalmente los que creen en la santería, toman  los collares que están colocados sobre esas figuras y se los llevan como protección. Como explican Francisco, F (2013) y la espiritista Beloso, M. A. (comunicación personal, Agosto 3, 2013) lo importante es que cada creyente cumpla con lo que le promete a Machera o al espíritu o ánima a la que le pida, pues sino, éste puede molestarse y en una próxima necesidad tal vez no lo ayude.



Hay que desatacar, que en los días especiales para Machera, la familia y los cuidadores de la capilla le obsequian a los fieles estampitas y mensajes referentes a la celebracn. (Ver Anexo 10 y 11) En las demás fechas que no son especiales, la familia vende algunas igenes y novenas a un bajo costo. 
Machera como sistema de creencia

El culto a Machera se ha extendido tanto, en un tiempo relativamente tan corto, si se  tiene  en  cuenta  que  su  muerte  acaec hace  solo  36  años,  que  hoy  en  día  puede observarse como ha pasado a formar parte del acervo de  diferentes creencias religiosas en el país. Creencias, que aunque distintas, pueden entremezclarse, porque como se comentó anteriormente existe una fuerte tendencia en Venezuela, y probablemente en toda Latinoamérica, al sincretismo religioso,  que tuvo su origen a partir de la conquista, con el encuentro de pueblos tan disimiles como los españoles, los indígenas y los africanos.

En este punto sería necesario considerar qué es una religión, pues al respecto existen posiciones diversas, y sobre todo en los últimos años, con el auge que han tenido en el país, y en el mundo,   nuevos movimientos religiosos que distan   de ser catalogados como religiones por muchos.

Para Durkheim, E. (s/f): Una religión es un sistema solidario de creencias y de prácticas relativas a las cosas sacras, es decir separadas, prohibidas, creencias y prácticas que unen en una misma comunidad moral denominada iglesia a todos los que adhieren a ellas" [Página en línea].

Pollak-Eltz, A. (1994), analizando el pensamiento de James, W., autor de Las variedades de la experiencia religiosa explica: Para James (1902), la religión abarca creencias, sentimientos, comportamientos y actitudes referidas a un Ser Supremo, mediante los cuales los individuos o grupos tratan de responder a los interrogantes últimos sobre el sentido de las vida y la muerte (p.11).

Hablar sobre si el catolicismo es una religión puede ser   una obviedad, pero no ocurre lo mismo con la santería y el espiritismo marioloncero, ya que para muchas personas la duda existe. Viendo estas creencias bajo la óptica de estas definiciones, no parece haber cabida para tal duda.

Ascensio, M. (2012) apunta en esta dirección, ya que considera que ambas tienen todos los elementos que el estudio de la antropología clasifica como religión: 1) Una asamblea de fieles, 2) Un estudio de la devoción: Panteón de dioses, mbolos, cantos, calendarios, colores, ciclos, 3) La existencia de un cuerpo sacerdotal, 4) Rituales establecidos.

En   esta   misma   línea   de   pensamiento,   Güerere,   T.   (1993)   refiriéndose específicamente a la santería, establece: la santería es una religión con un dios omnipresente y poderoso, el creador, principio absoluto, que se encuentra por encima de los otros dioses (…) (p.18)

Dejando  establecido  este  aspecto,  se  puede  abordar  el  culto  a  Machera  y  su engranaje con las creencias religiosas en Venezuela. En tal sentido el profesor Carrillo, J. (2013) señala: Para hablar de Machera es necesario ubicarlo dentro de un contexto mucho mayor como es un sistema de creencias vinculados con la cultura popular, la religión calica,   las ánimas milagrosas y también la santería o espiritismo de María Lionza” (Comunicaciones personales, Marzo 26, 2013).

Asimismo, Carrillo, J. (2013), expone que existen unas características que circunscriben  lo que es un sistema religioso o sistema de creencias:

Cuando no referimos a un sistema religioso tenemos que aludir a una concepción  dual.  En  primer  rmino  a  la  creencia  en  un  undo  dual. Tenemos un mundo histórico del aquí y del ahora, y por otra parte, simultáneamente  se  piensa  dentro  de  ese  istema  de  creencias  en  la existencia de un mundo sobrenatural, poblado por seres sobrenaturales. Cuando hablamos de seres sobrenaturales pueden ser divinidades, pueden ser ángeles,   ueden   ser   demonios,   pero   igualmente   pueden   ser   ánimas milagrosas.  Por otro  lado,  ese sistema de creencias  implica a su  vez  el venerar, rendirle culto a una divinidad o a un conjunto de divinidades, y en tercer lugar, a un sistema ritual relacionado con este conjunto de símbolos, con este complejo de representaciones.

Al analizar estas características a la luz del culto a Machera, se puede evidenciar que cumple con las particularidades que menciona eprofesor Carrillo, J. debido a que dentro de ese mundo sobrenatural, Luis Enrique es considerado un ánima milagrosa para sus creyentes y también para algunos profesionales, como se analiza posteriormente.

Por  su  parte,  Bracho,  E.  (2004)  refiriéndose  al  culto  de  María  Lionza plantea:

El mito de María Lionza es un sistema de doctrinas en eterna hechura y cambio, pero que es expresión de muchos elementos de la identidad cultural venezolana, por una parte; y por otra, de la permeabilidad de ésta (…) a prácticas provenientes de otras tradiciones, que se integran al culto de un modo espontáneo, informal, y a veces muy superficial. (p. 12)

Esta misma idea esbozada por el autor con respecto a María Lionza, puede trasladarse también al naciente mito de Machera,  ya que es un culto que está en evolución, integrando  prácticas  de  distintas  tradiciones  de  manera  espontánea  e  informal.  Cabe señalar, que el mismo Machera es uno de esos  elementos recientes que se ha integrado al culto de María Lionza, en plena transformación, engrosando las Cortes que la acompañan.

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