Mat 7:7-8 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

viernes, 26 de mayo de 2017

SOBRE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

SOBRE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE 
Primera parte 
ESENCIA DEL PODER CONSTITUYENTE (*) Jesús Rondón Nucete Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de los Andes

SOBRE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
Jesús Rondón Nucete
Catedrático de Derecho Constitucional en la
Universidad de los Andes
Primera parte
ESENCIA DEL PODER CONSTITUYENTE (*)


La existencia de una constitución – y todos los países tienen alguna (real o jurídica) – supone el ejercicio de un poder constituyente. La constitución primera (u originaria)  encuentra fundamento en la decisión (o manifestación de voluntad) de quien tiene la potestad legítima para dictarla; no en el contenido de una norma jurídica anterior (que no existe). Esa voluntad puede ser la del pueblo, la de un grupo o, incluso, la de una persona. Para comprender mejor esta afirmación, detengámonos, por ejemplo, en elActa Constitutiva de la Junta de Gobierno establecida el 23 de enero de 1958. Sus disposiciones (mantenimiento del ordenamiento jurídico nacional y creación de un gobierno colegiado con autoridad para modificarlo) se impusieron (y fueron acatadas) porque se reconoció un poder jurídico suficiente (sin duda, originario y legítimo) al ente que las tomó (en ese caso, las Fuerzas Armadas). Ese acto (la decisión  o expresión de voluntad de la Institución militar), cuya realización consta en el documento mencionado, constituye la base del ordenamiento jurídico y de la actividad estatal posterior. En él se sustentan todos los actos jurídicos y las operaciones materiales cumplidos por la Junta de 1958 – 1959 y por el gobierno constitucional que le siguió. Y, también, la elaboración y la promulgación de la Carta Magna de 1961.

domingo, 16 de abril de 2017

19 de abril de 1810: La Historia que no te contaron

19 DE ABRIL
«La Historia que no te contaron»
Por: Jorge Mier Hoffman

No se trata de exponer opiniones controvertidas ni de interpretar hechos que generan polémica con respecto al 19 de abril, próximo a Conmemorarse en una gran fiesta “Patria” programada por la intelectualidad agremiada en academias, aulas de clases, instituciones gubernamentales y la diplomacia acreditada en Venezuela.

Tampoco se trata de polemizar con los eruditos historiadores que intentan explicar el 19 de abril como «un acto de rebelión luego de 300 años de sumisión monárquica» intentando de esta manera manipular los hechos para hacer ver que ese día se dio el primer paso hacia la independencia del 5 de julio de 1811; mientras que hay otros más osado en su ignorancia histórica que lo califican como ¡¡¡Un Grito de Independencia!!!

De lo que se trata en este escrito, es de mostrar simplemente «La Historia que no te contaron» porque al conocer las fuentes originarias y toda la verdad de los hechos, tal cual como fueron publicadas en la época, dignificará la gesta Bolivariana frente al “Bicentenario del 19 de abril de 1810” como una afrenta a la dignidad nacional que proclamaron nuestros verdaderos libertadores el 5 de julio de 1811.


A continuación la «La Historia que no te contaron» del 19 de abril de 1810 y la fuente de la información para los que quieran revisarla:

miércoles, 5 de abril de 2017

MATEA BOLÍVAR, LA AYA DEL LIBERTADOR

Por: Ramón Sosa Pérez 
3 de abril de 2017

De Hipólita y Matea, las dos negras que ampararon la temprana orfandad de Simón Bolívar, se lían sus historias de tal suerte que se ven envueltas en similares episodios y hasta se le ha endosado a una lo que de valía tiene la otra. Lo cierto es que sus nombres ataviaron la infancia del futuro Padre de La Patria y le inculcaron a fe cierta el ideal de emancipación que por generaciones inquietaba el pecho de aquellas nobles mujeres de color. 

Hipólita, la veinteañera madre primeriza que dio a luz un mes después que doña María de la Concepción, tuvo el privilegio de lactar al pequeño justo a 30 días de nacido porque antes lo había hecho la cubana doña Inés Mancebo de Mijares. La historia le cede puesto de mayorazgo en la maternidad porque el propio Libertador así la llamó en carta a su hermana María Antonia, a quien pidió la atendiera “en lo que pida porque ella ha alimentado mi vida”. 

viernes, 3 de febrero de 2017

Antonio José de Sucre: El Gran Mariscal de Ayacucho

Muerte de Sucre en Berruecos
Antonio José de Sucre, libertador de Quito, héroe de Pichincha y Ayacucho y fundador de la República de Bolivia, es uno de los próceres más destacados de las guerras de independencia americana.

—iSanto Dios! ¡Se ha derramado la sangre del inocente Abel

Simón Bolívar acababa de recibir la noticia del asesinato de Sucre y alcanzó a pronunciar estas palabras al tiempo que sofocaba un sollozo. Aquel al que gustaba de llamar «el más modesto de los grandes hombres», su más estimado colaborador y lugarteniente, había muerto víctima de una emboscada y ya nunca le acompañaría con su sólida presencia, sus consejos y su lealtad a toda prueba. Es muy posible que en esos dolorosos instantes desfilasen ante el Libertador los hechos fundamentales de la vida de su fiel amigo, prócer como él de la independencia hispanoamericana.

sábado, 28 de enero de 2017

¿Quién se lleva el Hijo?

Un hombre millonario y su hijo, tenían gran pasión por el arte. Poseían en su colección de pinturas de Picasso, hasta Van Gogh. Disfrutaban sentándose y admirando estas obras.
Pero las circunstancias hicieron que el hijo fuera a la guerra y muriera en batalla mientras rescataba a otro soldado. Cuando el padre recibió la noticia sufrió profundamente la muerte de su único hijo.
Un mes más tarde, antes de Navidad, alguien tocó a la puerta. Un joven con un gran paquete en sus manos dijo al padre: - Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. Yo me encontraba herido y él se acercó con la intención de salvarme cuando, de pronto, una bala atravesó su pecho, muriendo instantáneamente. Él hablaba muy a menudo de usted y de su amor por el arte y, extendiendo sus manos, le entregó el paquete que llevaba. Yo sé que esto no es mucho, no soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto.